No
ha habido un videojuego que me aburra, bueno eso creí, hasta que hice memoria y
recordé Othello para el NES. A decir verdad no podría afirmar que me aburrió de
niño, mas bien el problema es que nunca entendí la mecánica del videojuego. Es
por eso que en menos de lo que canta un gallo, le perdí interés alguno.
H.P.M.

No hay comentarios:
Publicar un comentario