Recuerdo que hace mucho, en la era de los 16 bits, los
videojuegos eran un artículo costoso para los niños. Comprarlos nuevos era un
tanto prohibitivo, es así que surgió una opción, cambiarlos con personas que se
dedicaban específicamente a ello.
En el momento que terminabas un videojuego o te aburría lo
intercambiabas por otro, claro que le pagabas una pequeña cantidad al
comerciante para que la transacción se llevara acabo,
Hoy en día es algo muy común, pero en aquéllos tiempos era
algo nuevo que le permitía a los niños jugar otros títulos sin tener que gastar
mucho dinero en ello.
En ese entonces tenia alrededor de 16 años y era el feliz
poseedor de un Súper Nintendo que había comprado con mi hermano. Nos llevo
mucho tiempo juntar el dinero necesario, pero eso forma parte de otro relato.
Como muchos otros niños, recordaba una serie de televisión,
que se llamaba Robotech (se transmitió
por allá de la década de los 80s) y deseaba saber si existía tal juego. Un buen
día fui a ver al señor que me cambiaba los juegos y le pregunte si lo conocía.
Algo que recuerdo muy bien, es que también le mencione, que probablemente este
videojuego se llamaba Macross, pero no estaba muy seguro del dato, pues lo había
leído por ahí, en algún comic americano.
Aquel señor me dijo que efectivamente si existía ese
videojuego de Macross. Muy emocionado
le dije que si podía conseguírmelo. El respondió
que si me lo traería y que volviera en unos días.
Días después regrese al puesto (tienda) y ahí colgado en un rincón
se podía ver la caja, que decía “Macross”
junto con una extraña escritura extranjera, que no lograba entender, y
ni me importaba en lo mas mínimo.
No paso ni un instante, cuando ya le estaba entregando el
dinero al señor para que me entregara mi muy ansiado videojuego.
Al abrir la caja me di cuenta de que el cartucho no era
igual a los demás, era de un color gris claro, algo más pequeño, tenía un
extraño logotipo con cuatro óvalos de colores donde se alcanzaba a leer “Super
Famicom”. Que extraño pensé.
Los primeros días que lo jugué fueron de lo mas emocionante,
pues era tan parecido a la serie de Robotech, con todo y sus fantásticos
aviones de combate, que tan solo con presionar un botón se convertían en un
robot y viceversa. Lo curioso era que había cosas en el juego, que eran totalmente
distintas a la serie de televisión, pero eso no me importo en absoluto.
Este videojuego duro mucho tiempo a mi lado, hasta que como
todo juego, cumplió su cometido de divertirme.
Por ahí me entere de que había un nuevo juego de las
Tortugas Ninja (Teenage Mutant Ninja Turtles) y además era de peleas callejeras,
vaya, muy parecido a Street Fighter. Por lo que me intereso bastante, en ese
momento. Es así que le lleve mi juego de “Macross”
al señor del puesto y le pedí que me lo cambiara por el juego de Las Tortugas
Ninja”.
No fue que me hubiera aburrido, o que el videojuego fuera
malo, sino todo lo contrario. Mas bien ese era, el ciclo de vida de todos los
juegos en aquel entonces, ser jugados y una vez acabados, cambiarlos por otro
titulo.
Han transcurrido los años y verdaderamente me arrepiento de
haber dejado ir ese videojuego, por que hoy en día me puedo dar cuenta de lo que
tuve en mis manos y que deje ir.

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